Hacer memoria presupone haber olvidado previamente algo. Cuanto más sangrante e injusto es un agravio más difícil se hace de olvidar. Son muchos los mayores de nuestros pueblos y aldeas que, en el relato de su propia biografía, al llegar a los aciagos años de la Guerra “incivil” (como acertadamente la denominó Unamuno), pasan de puntillas. ¿Se habrán olvidado? - ¡No.Imposible el olvido, mejor no hablar de aquello! dicen. ¿Para qué remover? En los hogares cristianos donde hubo un mártir jamás se alimentó el rencor en los hijos o nietos, sólo hubo silencio cuando el niño llegaba a casa con preguntas gruesas o en respuesta a sus interregantes recibía palabras de perdón para los asesinos. Fueron tiempos de injusticias como puños… Silenciar no es olvidar sino un gesto de magnanimidad. Pero si a hacer memoria me obligan ¡recordemos!He visto a la Iglesia católica -con bondad y espíritu de reconciliación- manifestarse perdonado a los asesinos con la carta de 1 de julio de 1937: “Constructores de la Paz”; y en 1986 con el documento “La fidelidad de Dios dura siempre”; con verdadera actitud de humildad pidiendo perdón en la declaración del episcopado en 1999. Sin embargo, aún estoy por ver a algunas de las organizaciones herederas de las siglas e idearios políticos implicados en la masacre, pedir perdón por el genocidio cometido contra civiles desarmados, que fueron selectivamente asesinados por el mero hecho de ser cristianos. PSOE, PCE, POUM, CNT, FAI… ¿pedirán perdón algún día? ¿realizará el gobierno de España una declaración institucional de condena de aquellos hechos: las quemas del año 1931 y las matanzas selectivas de civiles del 36 al 39, frente a los que prefirió mirar hacia otro lado y no intervenir como era su deber primero?
Jordi Albertí en su obra El silenci de les campanes, la persecució religiosa durant la guerra civil, sostiene la tesis de que las matanzas del 36 fueron planificadas por los comunistas libertarios, el partido anarquista (la FAI) y su sindicato, la CNT y que otros grupos de la izquierda fueron cómplices. He aquí la crónica:
El año 1931, mes de mayo: asaltos, saqueos y quemas de casi 100 iglesias y edificios religiosos en Madrid, Valencia, Alicante, Murcia, Sevilla y Cádiz. La Guardia Civil y los bomberos no intervienen.
El año 1932: Expulsión de los jesuitas (más de 3.000). Quemas y asaltos de edificios eclesiasticos en Zaragoza, Córdoba, Cádiz (enero); Sevilla (abril); Granada (julio), Cádiz, Sevilla y Granada (octubre). Hechos realizados con absoluta impunidad.
El año 1934: Revolución de Asturias, 33 curas y religiosos asesinados en Mieres, Turón, Oviedo.
Año 1936, antes del 18 de julio, día de la rebelión militar: 17 curas y religiosos asesinados.
Del 18 de julio al 1 de agosto: 861 clérigos asesinados.
Agosto de 1936: 2.077 asesinatos (más de 70 al día), incluyendo 10 obispos.
Los asesinatos acumulados a 14 de septiembre sumaban 3.400 sacerdotes y religiosos asesinados (no contamos laicos) en menos de 2 meses. El resto de las víctimas se repartirán durante los siguientes años de la guerra. El montante de clero asesinado en España, entre 1936-1939 fue de unos 7.000 eclesiásticos y unos 3.000 laicos martirizados por ser católicos. Los sacerdotes asesinados, supuso un promedio del 40% en las diócesis desbastadas (si bien en algunas llegó al 80%). Sobrepasan con creces el número de 10.000 los mártires de la década de los años 30. No son victimas de ninguna guerra, eso es lo que pretenden los “laicistas” posicionarlos en un bando. No pueden ser caídos porque ni empuñaron las armas, ni tomaron partido; porque ni provocaron al injusto agresor ni hicieron uso de su recurso a defenderse; porque no murieron en el campo de batalla ni lucharon en ningún bando… Les dieron muerte sólo por no negar a Cristo. Este por no blasfemar, aquel por ser adorador, el otro por pertenecer a la Acción Católica, aquella por confesar o ir a diario a Misa… murieron por odio a la religión.
Sus verdugos no eran incontrolados ni grupos desorganizados. Se organizaron en comités de milicias y patrullas de control con anuencia del Estado. Establecieron centros de detención. Buscaban personas concretas y tenían listas de nombres. Durante más de medio año, las autoridades republicanas dejaron hacer a milicias y anarquistas. La impunidad al atentar contra los católicos se había incubado años antes, como hemos referido con las quemas de conventos de muchas ciudades españolas del año 1931 y 1932. Contándose mas de 22.000 iglesias y capillas destruidas o totalmente saqueadas.
Perdonar supone la renuncia del derecho al justo resarcimiento, echar fuera el resentimiento, no guardar rencor; pero nunca olvido, ignorar el mal inflingido, eso forma ya parte de nuestro pasado… Nada hemos pues olvidado, nada hay pues de lo que hacer memoria; sólo hemos guardado prudente silencio en bien de la reconciliación a costa de no oficializar lo obvio.
Sobra la memoria histórica lo que tendrá que hacer, quien le corresponda, es la legitima restitución de aquellas otras victimas de una guerra “incivil” a quienes durante el franquismo no se honró. Pero ese, es otro cantar son victimas que no mártires. Caídos en combate, presos y ejecutados, o victimas colaterales… que requerirán revisión histórica, reconocimiento u homenage pero nada que ver con una declaración martirial. Que no los confundan con aquellos otros que simplemente fueron masacrados por su condición de sacerdote, religioso o creyente practicante. Y cuyo único delito fue llevar un háb
ito o tonsura, frecuentar el templo, pertenecer a una asociación católica o practicar la caridad con los necesitados. Murieron devolviendo palabras de perdón, de alabanza y bendición frente a la blasfemia y el insulto de sus ejecutores. Son mártires de la persecución religiosa de la década de los 30, no de la Guerra Civil.¿Hasta cuando seguiremos empleando la memoria selectiva? ¿Cuándo empezaremos a relatar la historia con objetividad? ¿Cuándo dejará el poder de manipular el pasado? ¿Cuándo llegará el día en que la historia dejen de narrarla los vencedores?
Recojo aquí unas cuantas webs para quien necesite hacer memoria:
'Las checas del terror', por César Alcalá
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=8667
'Yo escogí la esclavitud', testimonio de 'El Campesino', comunista cazacuras durante la Guerra Civil y fugado de Siberia bajo Stalin.
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=7361
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Agosto de 1936, las últimas horas del doctor Salgado: "perdónales de corazón"
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=9065
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Francisco Martínez García: periodista, jurista, alcalde y mártir de 1936
http://www.forumlibertas.com/frontend/forumlibertas/noticia.php?id_noticia=8409
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